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  Santiago Chile 01.04.05

 

SANTIAGO, abril 02.- Sólo tenían ganas de salir al escenario y ver, por fin las caras de la fanaticada chilena de la que tanto les habían hablado. Y nueve mil enfervorizados devotos apiñados en la Estación Mapocho esperaban ansiosos el esperado debut de Placebo en Chile y en Latinoamérica. Y con puntualidad inglesa la cita partió a las 22:00 horas, como estaba prometido.


Gritos y aplausos ensordecedores cuando aparece el baterista Steve Hewitt de polera y bermudas negras. Lo sigue el idolatrado y carismático cantante Brian Molko, de camisa y pantalón en el mismo tono, que saluda al público con una reverencia y desata la histeria. Parten con Taste in men y aparece en escena Stefan Olsdal. Siguen con The Bitter end y Every me, every you.

Sin despliegues de tecnología ultra impresionantes ni extravagancias decorativas y sólo con una seguidilla de hits de los casi diez años de carrera, un telón blanco de fondo, dos pantallas gigantes y las escaleras de la entrada del ex terminal de trenes como escenario, ya tenían al público en el bolsillo.

“Hola chicos y chicas. Mi nombre es Brian y el nombre de mi grupo es Placebo”, dijo en español el cantante, por si quedaba duda en alguno de los presentes sobre su identidad. Y siguieron Protege moi, Black eyed, Special Needs, English summer rain, Without you I’m nothing, I do, This picture, Special K, Slave to the wage, 36 Degrees y Pure Morning antes de retirarse del por primera vez del escenario después de casi una hora y media de show. Hora y media en la que Brian Molko hizo gala de su conciencia de rock star y se subió a cuanto objeto encontró, se acercó peligrosamente al público cuantas veces quiso y hasta le cantó a un oso de peluche, infaltable en este tipo de eventos. Y Olsdal tirando besos de cuando en cuando y haciendo la usual performance del “baile gay” de las presentaciones en vivo del grupo.



“Bella gente de Santiago, es la primera vez que venimos a su bello país. Digo esto desde mi corazón... Estamos muy impresionados por la recepción que nos han dado. Son muy especiales....Esta es la primera vez que tocamos en cinco fucking meses!!!!”, dijo Molko al volver a escena para cerrar la noche con y dos temas del primer álbum de Placebo: Teenage Angst y Nancy Boy.



Hoy actúan de de nuevo a las 22.00 horas. Y, otra vez, a tablero vuelto.

EL LADO B: LA PLACEBOMANÍA Y EL FESTIVAL DE LOS DESMAYOS

Si en el escenario lo que se desarrollaba era un concierto de rock, en la trastienda se vivía otro evento: El de los fans. Claro, porque así como algunos aguantaron la gélida madrugada santiaguina afuera del recinto donde se realizaría el show, otros llegaron más tarde y se valieron de cualquier estructura de fierro para encaramarse y ver mejor, mientras otros simplemente escalaban hasta las zonas habilitadas especialmente para la prensa y los “invitados”.

El festival de desmayos fue punto aparte. Nada que envidiar a Luis Miguel o a Alejandro Sanz. En cifras, 40 jóvenes tuvieron que recibir atención médica y durante todo el concierto el desfile de fans desvanecidos fue constante.

Otros más enfervorizados admiradores no aguantaron y subieron hasta el escenario, pero fueron rápidamente sacados por los más de treinta guardias de seguridad que resguardaban sólo el reducido sector que separaba el escenario de las barreras de seguridad, y que corrieron una verdadera maratón cada vez que a Brian Molko o a Stefan Olsdal se les ocurrió bajar. Veces que, por cierto, no fueron pocas.

¿Mijito rico?... Por supuesto. El infaltable “himno” femenino de Chile no podía estar ausente y las féminas en masa se lo cantaron a sus ídolos. Ellas también repartieron muchos “Brian te amo” a toda voz y uno de colección: “Brayaaaaaaan!! I wanna kiss you!!” ("Brian, quiero besarte"), que venía, valga la aclaración, de un hombre.


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